José Artigas y un legado que sigue vigente

El Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley que declara octubre como el “Mes de la Definición Soberana del Pueblo Oriental y de la Designación de José Artigas como Jefe de los Orientales”.

En su intervención, la senadora Constanza Moreira destacó la importancia de esta conmemoración para reflexionar sobre el pensamiento político de Artigas y recuperar las dimensiones sociales y regionales de su legado. Señaló que, más allá de la imagen del prócer construida a lo largo de nuestra historia nacional, es necesario volver sobre las ideas que defendió y el proyecto de sociedad que intentó construir.

“La grandeza de Artigas no reside únicamente en sus victorias militares ni en su lugar dentro de nuestra historia nacional. Reside, fundamentalmente, en las ideas que defendió y en el proyecto de sociedad que intentó construir”, afirmó.

Moreira recordó que el artiguismo no concebía la libertad únicamente como independencia frente a un poder exterior, sino que la vinculaba con la transformación de las condiciones de vida de la población. En ese sentido, destacó el Reglamento Provisorio de Tierras de 1815, que impulsó una reorganización de la campaña y buscó favorecer el acceso a la tierra de los sectores más desposeídos. “Los más infelices serán los más privilegiados” sintetiza, sostuvo, una concepción política que colocaba en el centro a quienes habían sido históricamente excluidos y que entendía la redistribución de la riqueza como parte de la transformación social.

La senadora también subrayó la dimensión federal del pensamiento artiguista y su visión de una integración regional en la que los pueblos pudieran asociarse sin renunciar a su autonomía. Lejos de imaginar una Provincia Oriental aislada, Artigas defendió una organización política basada en la cooperación entre las provincias y en la oposición a la concentración del poder.

Moreira vinculó ese legado con los desafíos actuales de América Latina, en un escenario marcado por las disputas geopolíticas y las presiones de las grandes potencias sobre los países de la región. En ese contexto, afirmó que “defender la soberanía nacional y apostar a la integración latinoamericana no son objetivos contradictorios”, sino dos dimensiones de una misma aspiración: construir sociedades capaces de decidir libremente sobre su futuro.

Finalmente, planteó que conmemorar octubre de 1811 implica mucho más que recordar la designación de Artigas como Jefe de los Orientales. Supone recuperar el contenido político de un proyecto que vinculaba la participación popular, la autonomía de los pueblos y la transformación de las desigualdades sociales, y que continúa interpelándonos más de dos siglos después.

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