En su intervención en la discusión general de la Rendición de Cuentas en el Senado, la senadora Constanza Moreira cuestionó que la oposición haya impedido abrir el proyecto en la Cámara Alta y advirtió que esa decisión cerró la posibilidad de discutir reasignaciones y una distribución diferente de los recursos públicos. “Esta Rendición de Cuentas tiene que ver con la democracia, por la forma y por el contenido, por cómo se tramita y por lo que está en juego”, afirmó.
Moreira señaló que es la primera vez, en sus aproximadamente doce años de participación en las discusiones de Rendición de Cuentas, que una iniciativa de este tipo no se abre en el Senado. Defendió el funcionamiento del bicameralismo como una instancia que permite corregir, conversar, dialogar y acordar, y sostuvo que “ese maravilloso juego es al que hemos renunciado en estos días”.
La senadora vinculó la situación actual con el antecedente de 1986, cuando Uruguay quedó sin Rendición de Cuentas. Recordó que aquella experiencia ocurrió en un contexto de fuertes diferencias políticas, pero también de discusiones sustantivas sobre asuntos como la educación y los salarios docentes.
Para Moreira, la Rendición de Cuentas no es simplemente una evaluación de la gestión del Gobierno ni una discusión sobre si la economía creció 1,6% o 1,8%. Es una instancia presupuestal, en la que se actualizan las proyecciones y se decide cómo se distribuyen los recursos públicos.
“Lo que no es parte de los tiempos y era nuestro principal tesoro y nuestro principal capital político, era nuestra capacidad de acordar”, sostuvo.
La distribución de los recursos y las prioridades del Estado
Uno de los principales ejes de la intervención de Moreira fue la posibilidad perdida de discutir reasignaciones presupuestales.
La senadora señaló que hubiera querido abrir la Rendición para discutir especialmente el presupuesto del Poder Judicial y de la Fiscalía, pero también para asegurar mayores recursos destinados a enfrentar la violencia de género, fortalecer el presupuesto de Inmujeres y aumentar el financiamiento de la Universidad de la República.
“Mucho yo quería hacer reasignaciones para asegurar más recursos para los casos de violencia de género y para darle más plata a la Universidad de la República”, afirmó.
En relación con la violencia de género, sostuvo que se trata de “una suerte de emergencia nacional” y destacó que Inmujeres atendió a 6.700 mujeres durante 2025.
También puso el foco en la educación y en la expansión de la población universitaria. Señaló que en 2010 había 80.000 universitarios y que actualmente son 160.000.
“Esto hay que decirlo y hay que decirlo en voz alta: en 2010 había 80.000 universitarios y hoy hay 160.000, y esto hay que aplaudirlo”, afirmó.
Para Moreira, esos avances deberían formar parte de la discusión sobre las prioridades futuras del presupuesto. También destacó el aumento de la proporción de estudiantes que culminan la educación media: mientras en 2010 la mitad de los estudiantes no llegaba a terminar tercer año de liceo, actualmente el 68% está terminando el secundario.
“¿A dónde va la plata del Estado?”
Moreira cuestionó que, en la discusión presupuestal, no se preste suficiente atención a la forma en que se distribuyen históricamente los recursos del Estado.
“Lamento haber llegado, ya muy avanzado el siglo XXI, al 30 % de los niños en situación de pobreza, con miles y miles de personas en situación de calle, con la tasa de femicidios más alta de América Latina y con unos aumentos en los niveles de violencia y criminalidad terribles”, afirmó.
Frente a esta realidad, sostuvo que el presupuesto debe orientarse hacia esas situaciones de emergencia.
“Necesito que el presupuesto vaya para ahí, que la plata del Estado vaya para ahí”, señaló.
La senadora advirtió que, al observar la distribución de los recursos desde 1985 hasta la actualidad, la mayor parte del presupuesto de la Administración Central no se ha destinado a la pobreza infantil o a la educación, sino que se concentra más en seguridad y defensa.
“Demoramos un montón de tiempo en darnos cuenta de que nuestra viabilidad como pequeño país, al sur de todo, pasaba por los niños y por la educación”, afirmó.
No cualquier crecimiento: reducir pobreza y desigualdad
Otro de los ejes de la intervención fue la relación entre crecimiento económico, distribución y reducción de la pobreza.
Moreira cuestionó la idea de que cualquier crecimiento económico sea necesariamente positivo si no produce mejoras en las condiciones de vida de la población.
“A mí, el crecimiento que no mueve la aguja en materia de pobreza no me sirve como país y tampoco me sirve como política”, afirmó.
En ese sentido, señaló que un país puede crecer a tasas moderadas y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y la desigualdad, aumentar los ingresos de los hogares y mejorar los niveles educativos.
“No me sirve cualquier crecimiento. Prefiero crecer al 1,6 % si tengo un aumento en el ingreso de los hogares y un aumento del salario real”, sostuvo.
Para Moreira, el debate sobre el crecimiento debe incorporar necesariamente la discusión sobre cómo se distribuyen sus resultados y sobre las políticas públicas capaces de traducir ese crecimiento en mejores condiciones de vida.
Infancia, transferencias y diálogo social
La senadora también defendió la importancia de las políticas de transferencias destinadas a la infancia. Señaló que la unificación de las transferencias y el aumento de su valor forman parte de una discusión que no pertenece exclusivamente a una tradición política, sino que viene siendo estudiada desde hace décadas por organismos como el Banco Mundial y el BID.
“Esta Rendición anticipa las transferencias a la infancia”, afirmó, y sostuvo que estas medidas no constituyen una solución definitiva, pero sí forman parte de las herramientas que deben discutirse para enfrentar la pobreza infantil.
En paralelo, reivindicó el diálogo social como mecanismo para construir políticas de largo plazo. Recordó experiencias anteriores de diálogo entre Gobierno, oposición y organizaciones sociales en torno a la educación, la seguridad y la transición energética.
“Yo defiendo al diálogo social con uñas y dientes”, sostuvo.
Para Moreira, el momento actual exige recuperar esa capacidad de diálogo y acuerdo.
“Nos perdimos una gran oportunidad política y mi mensaje es que no nos perdamos más oportunidades políticas”, afirmó.
La senadora sostuvo que la democracia uruguaya se construyó también sobre la capacidad de actuar con una mirada de largo plazo y llamó a superar la lógica de la disputa faccional permanente.
“Hay que ponerse en modo país, porque la disputa faccional entre partidos es una fase primitiva de la política”, señaló.
Y cerró su intervención reivindicando una definición sobre las prioridades que deberían orientar las decisiones presupuestales: “En este barco uruguayo, señora presidenta, tiene que valer aquello de ‘las mujeres y los niños primero’, y eso es esta Rendición de Cuentas: las mujeres y los niños arriba”.
Intervención completa;

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