En el marco del debate por el proyecto de ley que autoriza la acuñación de una moneda conmemorativa por el 150.º aniversario del nacimiento de José Batlle y Ordóñez, la senadora Constanza Moreira realizó una extensa intervención en la que reivindicó el legado político, social y cultural del batllismo y su vigencia en el Uruguay contemporáneo.
“No podía dejar pasar la oportunidad para hablar un poquito del batllismo y de Batlle y Ordóñez, que no solamente lo estudiamos mucho en la facultad, sino que además es constructor de ese país igualitario y laico”, afirmó al comienzo de su exposición.
Moreira sostuvo que el batllismo constituye “un capital político y cultural del Uruguay” cuya influencia trascendió al Partido Colorado y marcó profundamente la historia política nacional. “Ha marcado enormemente la vida política uruguaya y también la construcción de la fuerza política que represento, el Frente Amplio”, señaló.
La laicidad como una de las grandes transformaciones del país
Durante su intervención, la senadora destacó la secularización como uno de los pilares fundamentales del batllismo.
Recordó que Uruguay protagonizó uno de los procesos de separación entre la Iglesia y el Estado más profundos de América Latina y reivindicó el anticlericalismo de José Batlle y Ordóñez, reflejado en medidas como la eliminación de los crucifijos de los hospitales públicos, la modificación del juramento presidencial y la exclusión de ceremonias religiosas de los actos oficiales.
“Uruguay es un país de avanzada porque fue el país más laico en un continente muy católico. La laicidad en Uruguay fue un proceso único y peculiar”, sostuvo.
Asimismo, vinculó ese proceso con la posterior ampliación de derechos individuales.
“El divorcio por la sola voluntad de la mujer, la educación mixta y, posteriormente, buena parte de la agenda de derechos del siglo XXI fueron posibles gracias a esa construcción de un Estado laico.”
Educación pública como identidad nacional
Moreira señaló que otro de los grandes legados del batllismo fue la consolidación de una educación pública, gratuita y de alcance universal.
Si bien reconoció la influencia de José Pedro Varela, destacó que fue durante el período batllista cuando se expandieron la enseñanza secundaria, la educación terciaria y las oportunidades educativas para las mujeres.
“Que la educación primaria, secundaria y universitaria sean gratuitas es uno de los grandes distintivos del Uruguay en América Latina”, afirmó.
También recordó la creación de la Comisión Nacional de Educación Física, el fortalecimiento de las facultades universitarias y la instalación de liceos en todos los departamentos del país.
Protección social y derechos laborales
La senadora repasó las principales reformas sociales impulsadas por el batllismo, entre ellas la regulación del trabajo, las indemnizaciones por despido y accidentes laborales, la prohibición del trabajo infantil, las leyes de protección de la maternidad y la conocida “ley de la silla”.
A su juicio, esas reformas explican buena parte de la tradición de protección social que caracteriza al Uruguay hasta nuestros días.
En ese marco, rescató una frase publicada por Batlle en El Día sobre las jubilaciones por edad avanzada:
“Los últimos días de la existencia que debía transcurrir siempre en la paz de los crepúsculos se convierten en días de dolor y humillación.”
“Nosotros seguimos con estas discusiones. Son discusiones que empezaron en el siglo XX y continuaron en el siglo XXI”, reflexionó.
Un Estado al servicio del bienestar colectivo
Otro de los ejes de la exposición fue la defensa del papel del Estado en la economía.
Moreira destacó la creación del Banco República, el Banco Hipotecario y el Banco de Seguros del Estado, así como el desarrollo de monopolios públicos en áreas estratégicas como la energía, el agua, los combustibles y los seguros.
“Es muy importante entender este proceso porque fue una lucha contra la monopolización en manos de intereses extranjeros”, sostuvo.
Y agregó:
“El Estado no busca el lucro, sino el bienestar de la población.”
Batlle y los derechos de las mujeres
Desde una perspectiva feminista, Moreira reivindicó especialmente el papel desempeñado por Batlle y Ordóñez en la ampliación de los derechos de las mujeres.
Recordó el divorcio por la sola voluntad de la mujer, las licencias por maternidad, el acceso de las mujeres a la administración pública, el impulso a la educación femenina y el diálogo del batllismo con las reivindicaciones sufragistas internacionales.
“Los derechos conquistados por las mujeres no nacieron únicamente de la voluntad de un gobernante, pero fue muy importante contar con un gobernante que los amparara y los representara”, afirmó.
También recordó que Batlle firmaba algunos de sus artículos con el seudónimo “Laura”, dando voz a las reivindicaciones femeninas de la época.
Un legado que sigue interpelando al Uruguay
Hacia el final de su intervención, la senadora repasó distintas interpretaciones historiográficas sobre el batllismo, citando a Gerardo Caetano, Carlos Demasi, Carlos Real de Azúa, Aldo Solari y Rodrigo Alonso.
En ese marco, sostuvo que el batllismo sigue siendo una referencia imprescindible para pensar el desarrollo del país y la construcción de una sociedad más igualitaria.
“Siempre es un placer honrar la historia del batllismo y su contribución al igualitarismo, a los derechos de las mujeres, al viejo estatismo uruguayo, que también es parte de nuestra esencia, y, sin duda, a la democracia y a nuestras instituciones”, concluyó.
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