El Senado aprobó por unanimidad el proyecto de ley “Reporte, Sistematización y Transparencia de los Datos sobre Brecha Salarial de Género”

Durante el debate en el Senado por el proyecto de ley sobre Reporte, Sistematización y Transparencia de los Datos sobre Brecha Salarial de Género, la senadora Constanza Moreira, informó el proyecto y expuso las causas profundas y estructurales de la desigualdad salarial entre varones y mujeres.

El Senado de la República aprobó recientemente el proyecto de ley “Reporte, Sistematización y Transparencia de los Datos sobre Brecha Salarial de Género”, que busca construir un indicador oficial y confiable sobre la diferencia salarial entre varones y mujeres en Uruguay. En ese marco, la senadora Constanza Moreira realizó una intervención que abordó con profundidad las causas que sostienen esta brecha.

Tres formas de discriminación

Según explicó Moreira, las brechas salariales pueden entenderse a partir de tres grandes factores. Uno de ellos es la discriminación pura, difícil de combatir, que se basa en desconfianza hacia las mujeres en roles de responsabilidad. “Lo digo con cierta ironía, pero cuanto más informales son las reglas del mercado de trabajo, más tienden los hombres a confiar en otros hombres”, expresó.

Otro factor importante fue históricamente el nivel educativo. Sin embargo, las mujeres hoy tienen, en promedio, un mayor nivel educativo que los hombres, tanto en Uruguay como a nivel global. A pesar de ello, la brecha salarial persiste e incluso se amplía en los niveles jerárquicos más altos. Esto demuestra que no se trata únicamente de pobreza o formación, sino de discriminación estructural.

Discriminación horizontal y vertical

La senadora distinguió dos tipos de segregación que explican esta desigualdad:

• La discriminación horizontal, que refiere a sectores laborales enteros ocupados mayoritariamente por mujeres —como la educación o el cuidado—, donde los salarios tienden a ser más bajos.

• La discriminación vertical, que impide el acceso de las mujeres a puestos de poder y decisión, incluso teniendo mayor preparación.

Moreira ejemplificó esto contrastando dos sectores: la construcción, fuertemente masculinizada y con salarios al alza, y la educación, altamente feminizada, donde los salarios tienden a la baja. “Esa es la discriminación”, enfatizó.

Un ejemplo extremo: el sector salud

Uno de los sectores donde se manifiesta con más fuerza esta desigualdad es el de la salud. Según indicó, la brecha salarial en ese ámbito casi triplica la del conjunto.

Aunque ya no se solicitan “hombres” o “mujeres” en los avisos laborales, la segregación persiste, y con ella, las desigualdades. “Las mujeres se concentran en tareas asociadas a su género —limpieza, comida, educación, salud y cuidados— que históricamente han sido mal remuneradas”, explicó Moreira. “Esto no es una cuestión de buenos o malos: es una forma de discriminación estructural que el sistema reproduce”.

Mirá la intervención completa de Constanza en el Senado acá:

Deja un comentario